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domingo, 23 de diciembre de 2007

¿Hércules = Pegaso?

Bien, antes de nada quiero pedir perdón a Disney porque este es el segundo articulo en el que los critico.

Todos aquellos que hayan visto la película y serie de Disney “Hércules” tendrán en mente a Hércules volando sobre Pegaso luchando contra la hidra, el león de Nemea, contra el Jabalí…

Pues esas imágenes no son del todo ciertas, Hércules si que a luchado contra todos esos monstruos, pero no con Pegaso, ya que no le pertenece.

Pegaso no nació de un puñado de nubes como nos muestran en la película sino que nació de la sangre de Medusa cuando Perseo la decapito, y Pegaso es utilizado por el Héroe Belerofonte.

Bien pues así queda aclarada una de tantas cosas que nos han contado desde pequeños a través de películas.

¿ Es Hera la verdadera madre de Hércules?


( Lo que va a leer a continuación puede verlo en la vida e historia de Hércules )
Una Gran Mayoría de personas cree que la madre de Hércules es Hera (diosa del matrimonio, esposa de Zeus), lo cual no es cierto, ya que es Alcmena (una mortal) mujer de Anfitrión. Una de las causas de esta confusión puede haberse visto infundada por la película de Disney “Hércules” y la serie que se emite por digital plus en Toon Disney seguramente adaptada para niños ya que la versión original puede ser un poco confusa.

Otras cosas que también han sido alteradas en la película y serie de Disney son: el caballo alado que utiliza Hércules para desplazarse, puesto que el no utiliza medio de transporte, va andando.

El “entrenador” de Hércules Filoctetes no es un Hombre cabra ni su entrenador, solamente es su amigo, otro héroe al que mas tarde Hércules entregara sus armas antes de morir. Filoctetes también participo en la guerra de Troya.

Y un tópico que también se puede apreciar es que Hades (Dios del inframundo) y tío de Hércules esta cada dos por tres intentando matarlo desde que nace,
Pero en realidad es Hera la que intenta acabar con el, la que envió las serpientes para matarlo nada mas nacer, la que le envió varios ataques de locura y en uno de ellos mató a su esposa y a sus tres hijos…

Lo que no acabo de entender es que ganan no contando las historias como son, solo consiguen crear confusión y una equivocada cultura.
Bueno espero que esta mini "crítica" sea constructiva y no destructiva. Porque incluso con esos mini "fallos" esta sige siendo sin ninguna duda mi pelicula Disney FAVORITA.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Tabla del Héroe Heracles

Héroe: Heracles / Hércules


Padre: Zeus (dios)

Madre: Alcmena (mortal)

Cualidad Excepcional: Fuerza sobre humana



Tipo de infancia: Difícil (intentan matarlo siendo un bebe)


Educación: Nula


Primera hazaña: Mata a las serpientes (enviadas por Hera para matarlo)


Atributos: Maza, piel de león (León de Nemea), Arco y flechas


Motivos de sus Hazañas: Para que fuese perdonado por haber matado a su mujer ( Deyanira) y sus tres hijos


Relación con las mujeres: Yole, Deyanira, Hebe


Relaciones familiares: Tuvo muchos hijos, mato algunos

Tipo de muerte: Envenenado y luego quemado

sábado, 8 de diciembre de 2007

los 12 Trabajos de Heracles

1er trabajo. Matar al León de Nemea

El león había estado aterrorizando los alrededores de Nemea, y tenía una piel tan gruesa que resultaba impenetrable a las armas.
La morada del animal tenía dos entradas: Heracles lo azuzó hasta que el animal penetró en ella, taponó una de las entradas y acorralándolo por la otra lo atrapó y estranguló metiéndole un brazo por la garganta hasta asfixiarle.
Heracles llevó el cuerpo del león a Micenas para que lo viera el rey Euristeo, quien elegía qué tareas debía cumplir el héroe en el camino de los doce trabajos. Pero éste se asustó tanto que prohibió a Heracles volver a entrar jamás en la ciudad, y le ordenó que de ahí en adelante le mostrase el fruto de sus trabajos desde fuera. Euristeo mandó a sus herreros que le forjase una tinaja de bronce que escondió bajo tierra, y en la que se refugiaba cada vez que se anunciaba a Heracles, comunicándole sus instrucciones a través de un heraldo.
Heracles empleó horas intentando desollar al león sin éxito. Por fin Atenea, disfrazada de vieja bruja, ayudó a Heracles a advertir que las mejores herramientas para cortar la piel eran las propias garras del león. De esta forma, con una pequeña intervención divina, consiguió la piel del león, que desde entonces vistió a modo de armadura.

2º trabajo. Matar a la Hidra de Lerna

Tras llegar a la ciénaga cercana al lago Lerna, Heracles cubrió su boca y nariz con una tela para protegerse de su aliento venenoso y disparó flechas en llamas a su refugio (la fuente de Amimone) para obligarle a salir. Entonces se enfrentó a ella con una hoz (según aparece en algunas vasijas pintadas antiguas); tras cortar cada una de sus cabezas Heracles descubrió que le crecían dos nuevas cabezas.
Advirtiendo que no podría derrotar a la Hidra de esta forma, Heracles pidió ayuda a su sobrino Yolao. Éste tuvo la idea de usar una tea ardiendo para quemar el muñón del cuello tras cada decapitación. Heracles cortó todas las cabezas y Yolao quemó los cuellos abiertos, matando así a la Hidra. Heracles tomó entonces su única cabeza inmortal y la enterró bajo una gran roca en el camino sagrado entre Lerna y Eleia y mojó sus flechas en la sangre venenosa de la Hidra, completando así su segundo trabajo.
Cuando Euristeo supo que había sido su sobrino quien le había dado la antorcha, declaró que no había completado el trabajo solo y por tanto no contaba para el total de diez labores que se le habían asignado.

3er trabajo. Capturar viva a la Cierva de Cerinia

Heracles debía capturar a la cierva para llevarla viva a Micenas y entregarla a Euristeo. La cierva de Cerinia, tenía pezuñas de bronce y cornamenta de oro, estaba consagrada a Artemisa ya que era una de las cinco ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharlas a su carro y había sido la única que había logrado escapar. Pero la cierva era muy veloz y no le fue fácil atraparla, por lo que la persiguió día y noche sin descanso hasta el país de los Hiperbóreos. Allí la capturó mientras ésta tomaba agua y la llevó a Euristeo. Heracles, era consciente de que si derramaba una sola gota de sangre de la cierva de Cerinia tendría que dar explicaciones con su consiguiente castigo. Aprovechando que la cierva estaba bebiendo, Heracles le atravesó las dos patas por la piel utilizando una flecha que hizo pasar entre el tendón y el hueso, sin llegar a derramar su sangre. Una vez inmovilizada, la apresó y la llevó a Micenas.



4º trabajo. Capturar vivo al Jabalí de Erimanto

En el camino hacia Erimanto, Heracles hizo una parada para visitar a su amigo el centauro Folo, quien en memoria de tiempos lejanos compartió con él su comida y su vino. Pero los otros centauros, al oler el vino que estaba especialmente reservado para ellos se enfurecieron de tal manera que atacaron a Heracles, quien primero los rechazó y luego con sus flechas envenenadas mató a varios de ellos mientras los demás se retiraban. Mientras Heracles enterraba a sus víctimas, su amigo Folo sacó una de las flechas de Heracles y la examinó asombrado de que algo tan pequeño pudiese dar muerte a criaturas tan formidables, pero con tan mala suerte que la flecha se le cayó hiriéndolo en un pie y matándolo. Heracles lo enterró al pie de la montaña que tomó su nombre. Retomando el trabajo que tenía que finalizar, Heracles encontró al jabalí y persiguiéndole durante varias horas, lo fue acorralando a una zona cubierta de nieve donde saltó sobre su lomo atándolo con unas cadenas proporcionadas por Atenea después, llevándoselo a Micenas sobre sus hombros. Cazar a esta enorme criatura fue el cuarto trabajo de los doce que Euristeo mandó realizar a Heracles.

5º trabajo. Limpiar los establos de Augías

Por designio de los dioses el ganado de Augías no sufría de enfermedades, por lo que logró poseer el mayor rebaño de todo el país. Doce toros que le había regalado su padre Helios defendían al resto de la manada, haciendo que el ganado de Augías tampoco sufriera bajas por las fieras de los alrededores. Eran conocidos sus establos, que nunca habían sido limpiados hasta que lo hizo Heracles en un solo día en cumplimiento de su quinto trabajo. Euristeo le encargó esta extraña misión con el fin de humillarle y ridiculizarle, pues tal era la cantidad de excrementos acumulados en los establos que era prácticamente imposible limpiarlos en un sólo día. Así el gran Heracles, vencedor de terribles monstruos y hazañas heroicas, caería humillado ante una tarea tan denigrante. Pero el astuto héroe cumplió su trabajo abriendo un canal que atravesaba los establos y desviando por él el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, que arrastraron toda la suciedad.
Augías montó entonces en cólera, pues había prometido a Heracles regalarle una parte de su ganado si realizaba la misión en un sólo día. Se negó a cumplir su promesa alegando que el trabajo lo habían realizado los ríos, y cuando el testimonio de su hijo Fileo convenció a los jueces para que le dieran la razón a Heracles, Augías le desterró del reino. Euristeo por su parte tampoco consideró el trabajo como uno de los diez, ya que Heracles había sido contratado por Augias.

6º trabajo. Acabar con los Pájaros del Estínfalo

Los pájaros del Estinfalo eran unas aves que tenían picos, alas y garras de bronce y cuyos excrementos venenosos arruinaban los cultivos. Poblaban la región y el bosque alrededor del lago Estínfalo. Euristeo comandó entonces a Heracles que acabase con la amenaza de dichas aves, como parte de Los doce trabajos de Heracles, ya que en ocasiones atacaban al ganado o a la población. Heracles se dirigió al Estínfalo, y ahí se encontró desolado pues la misión era especialmente difícil de completar: las aves eran demasiadas para sus flechas y su legendaria fuerza no le servía de nada.
Entonces apareció Atenea y le socorrió dándole un cascabel (o una campana) de bronce y le mandó a que lo tocara desde una colina elevada, al hacerlo las aves asustadas emprendieron vuelo y nunca más se les volvió a ver en el bosque y el lago. Muchas de ellas fueron derribadas por las flechas de Heracles y las que consiguieron escapar huyeron hacia la isla de Ares en el Mar Negro donde fueron encontradas años después por los Argonautas. Cuando Heracles volvió con Euristeo, este se hallaba en su refugio debido a que varios de los pájaros de bronce volaban alrededor de su palacio, al ver esto Heracles sonó su cascabel y los pájaros se alejaron de ahí.

7º trabajo. Capturar vivo al Toro de Creta


El rey cretense Minos había prometido a Posidón sacrificar en su honor un hermoso toro. Minos incumplió su promesa y Posidón, como venganza, volvió loco al animal e hizo que Pasífae, esposa de Minos, se aparease con él, concibiendo al Minotauro. El toro de Creta, que arrojaba llamas por la boca, recorría la isla destrozándolo todo a su paso.
Euristeo ordenó a Heracles que capturase al Toro de Creta. Tras una ardua lucha, Heracles doblegó al monstruo y lo llevó vivo a Micenas, donde Euristeo quiso consagrarlo a Hera, quien rechazó el regalo. El toro fue puesto en libertad.

8º trabajo. Capturar a las Yeguas de Diomedes

El octavo de los doce trabajos de Heracles consistía en capturar a las cuatro Yeguas de Diomedes, que comían carne humana. Éste las tenía atadas con cadenas y las alimentaba con la carne de sus inocentes huéspedes. Heracles partió con un grupo de voluntarios, consiguiendo arrebatárselas a Diomedes, que furioso fue con su ejército a matar a Heracles, pero él lo mató arrojando el cuerpo de éste aún con vida a sus yeguas y su ejército huyó. Tras devorarlo, las yeguas se volvieron tan mansas que el héroe las pudo atar al carro de Diomedes y se las llevó a Micenas, donde fueron regaladas a Hera. Durante la lucha, las yeguas devoraron a Abdero, amigo de Heracles, quien había quedado encargado en custodiarles, entonces Heracles fundó en su honor la ciudad de Abdera.Se dice que las yeguas murieron en el monte olimpo devoradas por las fieras y las alimañas.

9º trabajo. Conseguir el cinturón de Hipólita

Hipólita, reina de las amazonas, llevaba un cinturón regalo de Ares, el dios de la guerra. Euristeo quiso regalar este cinturón a su hija Admete, e impuso a Heracles la tarea de conseguirlo.
Los amigos de Heracles se unieron a él en su aventura para ayudarlo a vencer al poderoso ejército de las amazonas. Embarcaron hacia Escitia, región próxima al Mar Negro, y desembarcaron en el puerto de Temiscira, donde Hipólita fue a visitarlos. Sintiéndose atraída por el musculoso cuerpo de Heracles, Hipólita le ofreció el cinturón como prenda de amor. Mientras tanto Hera, disfrazada de amazona, había difundido el rumor de que los extranjeros planeaban raptar a Hipólita; las amazonas, encolerizadas, atacaron la nave de los griegos. Heracles, sospechando una traición, mató a Hipólita y le arrebató el cinturón; tras una dura batalla en la que Heracles dio muerte a todas las jefas amazonas obligó a huir a su ejército.


10º trabajo. Robar el ganado de Gerión

Gerión era un monstruoso gigante alado. Estaba formado por tres cuerpos humanos completos unidos por la cintura. Era invencible en la batalla, pues con sus seis brazos blandía tres espadas y tres dagas al mismo tiempo y, desde el aire, utilizaba un arco con uno de sus cuerpos mientras blandía una lanza con otro. Sus tres cabezas le hacían además dueño de una gran sabiduría. Era dueño de un perro de dos cabezas llamado Ortro, que era el hermano de Cerbero, y de una espléndida cabaña de ganado que era guardado por Ortro y por un pastor llamado Euritión.
Heracles mató a Gerión y sus dos perros, cuando después de una de sus misiones éste le robó su rebaño de vacas rojas y bueyes. Gerión fue en busca de venganza, pero cuando sobrevolaba a Heracles, éste, oculto, le disparó una flecha envenenada con la sangre de la Hidra que atravesó sus tres cuerpos.


11º trabajo. Robar las manzanas del jardín de las Hespérides

Las Hespérides eran las ninfas que cuidaban un maravilloso jardín en un lejano rincón del occidente.
El Jardín de las Hespérides es el huerto de Hera en el oeste, donde un único árbol o bien toda una arboleda daban manzanas doradas que proporcionaban la inmortalidad. Como no confiaba en ellas, Hera también dejó en el jardín un dragón de cien cabezas llamado Ladón que nunca dormía, como custodio añadido.
El undécimo trabajo fue robar las manzanas del jardín de las hespérides. Para ello Heracles capturó primero a Nereo, el dios del mar que cambiaba de forma, para averiguar dónde estaba situado el jardín.
Llegando finalmente al jardín de las hespérides, Heracles engañó a Atlas para que recuperase algunas manzanas de oro ofreciéndose a sujetar el cielo mientras iba a buscarlas (en esta historia Atlas podría tomarlas pues sería el padre de las hespérides). Al volver con las manzanas, Atlas decidió no aceptar la devolución de los cielos, y dijo que él mismo llevaría las manzanas a Euristeo, pero Heracles le engañó de nuevo pidiéndole que sujetase el cielo un momento para que pudiera ponerse su capa como almohadilla sobre los hombros, a lo que éste accedió. Entonces Heracles tomó las manzanas y se marchó.


12º trabajo. Atrapar al Can Cerbero

Cerbero era el perro de Hades, un monstruo de tres cabezas con una serpiente en lugar de cola.
Cerbero guardaba la puerta del Hades (el inframundo griego) y aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar.
El último de los doce trabajos de Heracles fue capturar a Cerbero. Viajó primero a Eleusis para ser iniciado en los misterios eleusinos y aprender así cómo entrar y salir vivo del Hades, y de paso para absolverse a sí mismo de la culpa por haber matado a sus hijos. Encontró la entrada al inframundo en Tanaerum. Atenea y Hermes le ayudaron a traspasar la entrada a la ida y a la vuelta. Gracias a la insistencia de Hermes y a su propio aspecto fiero, Caronte le llevó en su barca a través del Aqueronte.
Mientras estaba en el inframundo, Heracles liberó a Teseo, pero la tierra tembló cuando intentó liberar a Pirítoo, por lo que tuvo que dejarlo atrás. Ambos habían sido encarcelados por Hades, quien los había sujetado mágicamente a un banco cuando intentaron secuestrar a Perséfone. Dicha magia era tan fuerte que cuando Heracles tiró de Teseo para liberarlo, parte de los muslos de éste quedaron pegados al banco, lo que explicaría por qué sus descendientes tenían muslos notablemente delgados.
Cuando Heracles pidió el perro Cerbero a Hades éste le dio permiso para llevárselo si conseguía dominarlo sin emplear armas. Tras un prolongado forcejeo con Cerbero logró vencerlo y se lo llevó a Micenas, y tras presentarlo ante Euristeo lo devolvió a Hades.

Heracles / Hércules

Vida e Historia de Heracles

Capítulo 1Nacimiento de Heracles

Cuando Alcmena Había de parir al fornido Heracles en Tebas, Zeus, gloriándose, dijo así ante todas las deidades: “oídme todos, hoy ilitía, la que preside los partos, sacará a la luz un varón que, perteneciendo a la familia de los hombres engendrados de mi sangre, reinará sobre todos sus vecinos”. Y, hablándole con astucia, le replicó la venerable Hera: “Mentirás, y no llevarás a cabo lo que dices. Y si no, jura solemnemente que reinará sobre todos sus vecinos”.Así dijo, y Zeus, no sospechando el engaño, prestó el gran juramento que tan funesto le había de ser. Pues Hera dejó en rápido vuelo la cima del Olimpo y pronto llegó a Argos, donde vivía la esposa ilustre de Esténelo Persíada; y como se hallara encinta de siete mese, la diosa sacó a la luz al niño, aunque era prematuro y retardó el parto de Alcmena, deteniendo a ilitía. Y en seguida se lo participó a Zeus Cronida, diciendo “¡Padre Zeus, fulminador! Una noticia tengo que darte: ya nació el noble varón que reinará sobre los argivos, Euristeo”. Así dijo, y un agudo dolor penetró en el alma del dios.

Capítulo 2Asesinato de los tres hijo y la mujer de Heracles por Heracles

Sus propios hijos, que confunde con los de Euristeo. Llenos de terror los niños escapan por todos lados. Uno busca refugio entre la túnica de su desdichada madre, otro detrás de una columna y el tercero bajo el altar (…). Heracles descubre al niño que se esconde tras la columna y girándose se pone frente a él y le dispara una flecha en el hígado. El niño cae boca arriba y expira empapado de sangre los zócalos de piedra.

Heracles grita su triunfo y se ufana diciendo: “Éste que ha muerto es uno de los polluelos de Euristeo y ha caído para pagar el odio que su padre me tiene”.Dirige entonces su arco sobre el otro hijo, el que había escondido bajo el altar esperando no ser visto. El desdichado se adelanta arrojándose a las rodillas de su padre y, tendiendo sus manos hacia la barbilla y el cuello de éste, grita: “Padre querido, no me mates. Soy tuyo, soy tu hijo; no vas a matar a un hijo de Euristeo”. Pero él revolvía sus ojos con la mirada salvaje de una Gorgona (…) levantó la clava y la dejó caer sobre la rubia cabeza del niño rompiéndole el cráneo. Después de matar al segundo niño, se dirigió sobre su tercera víctima con intención de inmolarlo sobre los otros dos, pero se le adelantó la desdichada madre, que cogiéndolo lo metió dentro del palacio y cerró las puertas (…). Pero Heracles hace saltar las cerraduras, arranca las puertas y abate con una sola flecha a la madre y al hijo. Y ya se lanzaba como a caballo para matar al anciano, pero apareció una imagen, en la que se podía reconocer a Palas Blandiendo su lanza, y arrojó contra el pecho de Heracles una piedra que detuvo su furia asesina y lo sumió en un sueño.



Capítulo 3 – Dialogo entre Heracles y Teseo

Heracles: Zeus me engendró haciéndome enemigo de Hera. Siendo todavía un bebé, la esposa de Zeus introdujo en mi cuna unas serpientes de ojos ardientes con la intención de que yo muriera. Y después de que en la juventud mi cuerpo adquirió vigorosos músculos, ¿qué necesidad hay de referir los trabajos que soporté? (…) La ultima prueba que he sufrido es esta muerte que yo he dado a mis hijos y que pone el techo de las desgracias a mi casa. (…) ¿Qué necesidad tengo ya de seguir vivo? ¿Qué beneficio tendré de vivir una existencia inútil e impura? ¡Que baile la ilustre esposa de Zeus haciendo resonar con sus pies el pulido suelo del Olimpo! Logró, en efecto, el objetivo que quería: destruir desde sus cimientos al primer hombre de Grecia. (…)

Teseo: Ninguno de los mortales está a salvo de los avatares de la fortuna, ni tampoco de los dioses (…). Sin embargo, habitan el Olimpo y soportan la carga de sus faltas. Así, pues, ¿qué vas a decir si tú, habiendo nacido mortal, encuentras insoportables los golpes de la fortuna y los dioses no? Deja Tebas de acuerdo con la ley y ven conmigo a la ciudad de Palas. Allí purificaré tus manos de su macha y te daré una casa y una parte de mis bienes.

Capítulo 4 – Historia de Deyanira
Cuando todavía vivía en la casa de mi padre Eneo, tenía una repugnancia muy dolorosa contra el matrimonio, más que cualquier mujer etolia. Tenía como pretendiente a un río, hablo del Aquello, que adoptando tres apariencias distintas me pedía a mi padre en matrimonio. Unas veces venía bajo la figura de toro, otras como una ondulante serpiente multicolor y otras con la cabeza de buey y cuerpo humano. De su sombría barbilla fluían chorros de agua como una fuente. Yo, desdichada, mientras aguardaba temerosa a semejante pretendiente, suplicaba constantemente morir antes que acercarme algún día a ese lecho nupcial. Pasado algún tiempo, llegó para mi alegría el ilustre hijo de Zeus y Alcmena, que, tras luchar con éste, me libró de el.
(…) Zeus, que preside los combates, determinó un final feliz, si es que verdaderamente fue feliz, pues, desde que me uní a Heracles en una boda elegida, sin cesar alimento temor tras temor en mi preocupación por él. (…) Hemos engendrado hijos a los que él, como un campesino que cultiva un campo lejano, sólo ve cuando siembra y cuando recoge la cosecha. Tal es el destino que sin parar trae a casa a mi esposo y lo saca de ella, siempre al servicio de alguien.

Capítulo 5 – Deyanira y el centauro Neso
Creo que he recibido en casa no a una joven soltera, sino a una esposa, como un marinero recibe la carga, una mercancía que ultraja mi corazón. Ahora somos dos las que aguardamos los brazos bajo la misma colcha. De este modo, Heracles, el que tiene fama de bueno y legal conmigo, me paga mis desvelos de tanto tiempo. Pero yo no sé enfadarme con el que ha caído muchas veces en esta enfermedad. Sin embargo, por otra parte, ¿Qué mujer podría convivir en el mismo lugar con ésta, compartiendo su matrimonio? Yo veo la juventud, en un caso, florecer y, en otro, marchitarse. (…) Esto es lo que me da más miedo: que Heracles sea llamado mi esposo, pero sea el hombre de la más joven. Más no es correcto, como dije, que se irrite una mujer que es sensata. Os voy a contar, amigas mías, el medio con el que puedo conseguir librarme de esta situación. Tenía yo, desde hace tiempo, oculto en un cofre de bronce un viejo regalo de un antiguo centauro, que, siendo todavía joven, recibí de las heridas de Neso, el de velludo pecho, cuando murió. Éste por dinero cruzaba sobre sus brazos a los hombres al otro lado del río Eveno, de profundas corrientes. (…)

También a mí –cuando, por mandato de mi padre, como esposa acompañaba por primera vez Heracles- me llevaba en sus hombros y, cuando estaba en mitad del trayecto, me tocó con sus insolentes manos. Yo grité y el hijo de Zeus, volviéndose rápidamente, le disparó de sus manos una alada flecha en dirección a sus entrañas y le atravesó el pecho. Y el centauro moribundo me habló así: “Hija del anciano Eneo, si confías en mí, sacarás este provecho de mis travesías, puesto que eres la última que llevé. Si recoges con tus manos la sangre de mis heridas coagulada donde la hidra de Lerna empapó sus flechas de negro veneno, esto será para ti un hechizo sobre el corazón de Heracles, de modo que aquél te amará más a ti que a ninguna mujer que vea”. Después de pensar en esto, oh amigas, empapé esta túnica (…) como regalo para mi esposo.


Capítulo 6 - Muerte de Heracles
El héroe sin sospechar nada coge la túnica y se la pone. Ofrecía incienso y plegarias a las primeras llamas y derramaba vino sobre el altar de mármol; la fuerza del veneno se calentó, y liberada por las llamas se difundió derramándose a través de todos los miembros de Hércules. Éste reprimió el dolor cuando le fue posible con su habitual fortaleza. Después de que su capacidad de resistencia fue vencida por el dolor, dio un empujón al altar y llenó con sus gritos el monte Eta, abundante en bosques. Y al punto trata de rasgar la mortífera túnica, pero, por donde tira de ella, tira ella de la piel, y, o bien se adhiere a sus miembros y no es posible separarla, o bien deja al aire los miembros desgarrados y los enormes huesos. La propia sangre, al igual que sucede con una barra de metal ardientes sumergida en un recipiente de agua fría, chirría y hierve con el fuego del veneno. Y no hay límite, las llamas voraces le abrasan las entrañas, de todo su cuerpo fluye un sudor negruzco, crujen los tendones calcinados, y con la médula derretida por el oculto veneno lanza terribles gritos. (…)

Después de cortar árboles y amontonarlos en un pira, ordena a Filoctetes que prenda la llama en la base de aquélla, y que tome su arco y su aljaba, destinados a ver de nuevo Troya (…). Y, mientras el fuego voraz prende en los troncos, extiende en la parte alta de la pira la piel del león de Nemea y se acuesta con el cuello apoyado en la maza con el mismo rostro que tendría un comensal de un banquete tendido entre vasos llenos de vinos y coronas de guirnaldas.

Capítulo 7 – Suicidio de Deyanira

Yo, oculta, vigilaba en la sombra, y veo que mi señora extendió una colcha sobre el lecho de Heracles y, cuando terminó esta tarea, subiéndose encima, se sentó en medio del lecho y, derramando un arroyo de ardientes lágrimas, dijo: “¡Oh lecho y cámara nupcial mía! Adiós para siempre, porque ya nunca me recibiréis como esposa en este lecho”. Después de decir esto, se desabrochó con mano enérgica la túnica, que llevaba fijada con un broche labrado en oro sobre el pecho, y dejó al descubierto el costado entero y el brazo izquierdo. Yo echo a correr lo más rápido que puedo e informo a su hijo de los planes de ésta. Y en el tiempo en que fui allí y regresamos los dos, vemos que ella ya se ha clavado una espada de doble filo en el costado bajo0 el pecho.



Capítulo 8 – Heracles asciende al cielo

Ya crepitaban las llamas poderosas extendiéndose por la pira y se dirigen a sus miembros; los dioses sintieron miedo por el defensor de la tierra, pero así les habló con rostro alegre el Saturnio Júpiter: “(…) No se asusten con un temor vano vuestros corazones. Quien venció todas las cosas, vencerá el fuego que veis, y sólo sentirá al poderoso Vulcano en su parte materna. Lo que recibió de mí es eterno, libre e inmune a la muerte, y no será destruido por ningún fuego. Y esa parte, una vez cumplida su tarea en la tierra, yo la recibiré en las regiones celestes, y confío en que mi acción alegrará a todos los dioses”. (…) Mientras tanto el fuego había consumido ya cuanto las llamas pueden quemar y ya no era reconocible la imagen de Hércules; no quedaba ya nada que procediera de la figura de su madre, y sólo permanecían los rasgos de Júpiter. (…) Y el padre omnipotente llevando a éste en carro de cuatro caballos envuelto en huecas nubes, lo trasladó a los resplandecientes astros.

Capítulo 9 – Heracles recibe como esposa a Hebe

El valiente hijo de Alcmena de bellos tobillos, el fornido Heracles, una vez terminados sus penosos trabajos, recibió como esposa venerable en el Olimpo a Hebe, hija del poderoso Zeus y de Hera de doradas sandalias. ¡Dichoso él, que, cumplida su gran tares, habita entre los inmortales sin dolor y libre de la vejez para siempre!







Fuente: Cultura clasica ( Editorial Almadraba)