domingo, 9 de diciembre de 2007

Leda y el cisne


Una tarde, Leda se encontró con un magnifico cisne blanco, que parecía perdido. Leda lo cogió en su seno y comenzó a acariciarlo, sin advertir que el cisne no era otro que el propio Zeus.

Al cabo de nueve meses, Leda, puso dos huevos. De cada huevo salieron un niño y una niña. Aunque Tindáreo nunca lo sospechó, sólo los hijos de uno de los huevos eran suyos: aquel del que nacieron Castor y Clitemnestra; del otro, el fecundado por Zeus, nacieron Pólux y Helena. Los antiguos no dudaron nunca de la veracidad de esta historia, pues en un templo de Esparta se podía contemplar, en tiempos históricos, la cáscara de un huevo gigantesco, replica del divino acontecimiento.

Cástor y Pólux fueron inseparables, hasta el punto de que se les conocía en Grecia por los Dióscuros (hijos de Zeus). Cástor destacó en la lucha y en la guerra, y Pólux inventó el boxeo.
Juntos participaron en una larga serie de aventuras, entre las que destacó la expedición de los Argonautas en busca de Vellocino de Oro. Pero murieron jóvenes.