Este montaje de la guerra de Troya ( con figuras Lego) es de un alumno de la E.S.O., supongo que su tiempo y trabajo le habra llevado. Aquí os dejo el video.
Aquí os dejo dos presentaciones sobre la casa romana ( las vimos en clase, son muy completas, y te deja muy clara la distribución de las habitaciones y sus usos en la casa)
adorada en Anatolia desde el neolítico. Como la Gea o su equivalente minoicaRea, Cibeles era la personificación de la fértil tierra, una diosa de las cavernas y las montañas, murallas y fortalezas, de la naturaleza y los animales (especialmente leones y abejas). Su equivalente romana era Magna Mater, la Gran Madre. Su título «Señora de los Animales», que también ostentaba la Gran Madre minoica, revela sus arcaicas raíces paleolíticas. Es una deidad de vida, muerte y resurrección. Su consorte, cuyo culto fue introducido más tarde, era su hijo Atis.
Fue esposa del titánCrono y progenitora de los dioses olímpicos. Se la representa con una corona con forma de muralla y siempre acompañada de leones.
Cuando una cazadora llamada Atalanta hubiese participado en la cacería del jabalí de Calidón y recibido la piel como trofeo, su padre la reclamó y quiso que se casase. Aunque era una doncella muy hermosa, Atalanta no tenía especial interés en el matrimonio después de que un oráculo predijese que tendría mala suerte si se casaba. Para encontrarle marido, su padre hizo un trato con ella en virtud del cual se casaría con quien pudiese vencerle en una carrera a pie. Atalanta aceptó de buen grado, pues era capaz de correr muy rápidamente.
Derrotó a muchos pretendientes, hasta que uno logró convertirse en su marido gracias a la inteligencia y no a la velocidad. Hipómenes (también llamado Melanión) sabía que no podría vencer en una carrera limpia contra Atalanta, por lo que oró a Afrodita pidiéndole ayuda. La diosa le dio tres manzanas doradas (algunas versiones dicen que fueron membrillos) y le dijo que las dejase caer de una en una para distraer a Atalanta, pues seguro que ésta se detendría para recogerlas. Aunque le costó usar las tres manzanas y recurrir a todas su velocidad, Hipómenes logró la victoria, ganando la carrera y la mano de Atalanta. Desgraciadamente, Hipómenes olvidó agradecérselo a la diosa y ésta los transformó en leones. Más tarde Cibeles, compadecida, los habría uncido a su carro.