A Atenea, que era un diosa casta, no le gustaba que la vieran mientras se bañaba en la fuente sagrada de Hipocrene, situada en el monte Helicón. Pero Tiresias, ciudadano de Tebas, estaba tan fascinado con su belleza que una vez siguió a la diosa y a sus ninfas, y consiguií ver cómo se desnudaba Atenea y se metía en el agua. Atenea acabó dandose cuenta de que alguien la estaba espiando, salió del agua y hecha una furia, golpeó a Tiresias en los ojos y lo dejó ciego. Una de las ninfas se compadeció de Tiresias y rogó a Atenea que le diera algo que compensara su ceguera. Finalmente Atenea le concedió el don de la profecía.
Tiresias: Predijo numerosos acontecimientos e intervino en muchos mitos, como los de Edipo y la ciudad de Tebas.


